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Carta aberta

Carta de entidades de todo o mundo sobre o bloqueio do EUA à Venezuela
 
Mais de cem intelectuais, políticos, personalidades e entidades de todo o mundo
assinaram uma carta em que expressam preocupação quanto ao bloqueio imposto
pelos Estados Unidos contra a Venezuela. O documento, apresentado na última
quarta-feira (13), foi endereçado à alta-comissária das Nações Unidas para os Direitos Humanos e ex-presidenta do Chile, Michelle Bachelet.
 
 
Carta Abierta
Dra. Michelle Bachelet.
Alta Comisionada de la ONU para los DDHH
Su Despacho
De nuestra mayor consideración
Queremos expresar ante usted nuestra grave preocupación por las
consecuencias catastróficas que está teniendo el bloqueo económico,
financiero y comercial impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos
de América, con la colaboración de la Unión Europea, contra la República
Bolivariana de Venezuela.
Expertos independientes han calculado que las sanciones impuestas por
Washington han ocasionado una pérdida en los ingresos a las arcas
públicas del orden de unos 23 mil millones de dólares cuando se suman
la totalidad de las sanciones arriba mencionadas más los activos del
gobierno venezolano congelados en el exterior, tanto en Estados Unidos
como en algunos países europeos, y las pérdidas en las exportaciones
petroleras. La intención manifiesta de este bloqueo económico, al que se
une una intensa campaña de ataques diplomáticos y mediáticos, es
impedir la recuperación económica del país suramericano y, “acelerar el
colapso”, según las propias palabras del ex Embajador de EE.UU. en
Venezuela, William Brownfield, quien el año pasado dijo textualmente
que: “Si vamos a sancionar a Pdvsa, ello tendrá un impacto en el pueblo
entero, en el ciudadano común y corriente. El contra argumento es que el
pueblo sufre tanto por la falta de alimentación, seguridad, medicinas,
salud pública, que en este momento quizás la mejor resolución sería
acelerar el colapso, aunque ello produzca un periodo de sufrimiento de
meses o quizás años”. (1)
Estas agresiones económicas configuran una inaceptable violación de la
Carta de las Naciones Unidas, del Pacto de los Derechos Civiles y
Políticos y del Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Los mismos constituyen, sin duda alguna, un atentado a la normativa del
Derecho Internacional y a los principios fundamentales que rigen las
relaciones entre las naciones.
Inevitablemente nos trae a la memoria las palabras del Ex Presidente
norteamericano Richard Nixon cuando expresó su intención de
desestabilizar al Gobierno de la Unidad Popular de Chile, al ordenar a su
Secretario de Estado, Kissinger: “hagamos gritar a la economía chilena”
(2). Es por todas y todos sabido que la excusa y justificación para el
 
nefasto golpe de estado que derrocó al Presidente Salvador Allende, de
triste memoria para Ud. y todo el pueblo chileno, sin duda alguna, fue la
crisis económica –en aquella época no se hablaba de “crisis
humanitaria”- concebida, organizada y financiada desde la Casa Blanca,
como lo demostrara fehacientemente el propio Comité de Relaciones
Exteriores del Senado de Estados Unidos en un célebre informe. Hoy, en
Venezuela, se vive una situación que, aunque difícil y compleja, está muy
alejada del calificativo “crisis humanitaria”, como se la ha querido
calificar y que , como confesara el ex embajador Brownfield, también ha
sido provocada intencionalmente desde Estados Unidos, buscando crear
las condiciones que faciliten una intervención militar extranjera en ese
país.
Hay lúgubres antecedentes que no pueden ser desconocidos. Similitudes
preocupantes de fenómenos de desestabilización que culminaron en
horribles tragedias. Recordemos el terrible genocidio provocado en Irak,
tras años de sanciones económicas, avaladas, incluso por la ONU. Estas
terminaron con la vida de más de 500 mil niños y niñas muertos por
desnutrición y enfermedades y varios millones de refugiados. No
podemos olvidar la criminal indolencia en las palabras de la ex
Embajadora de Estados Unidos ante la ONU y ex Secretaria de Estado
Madeleine Albright, cuando dijo, en relación al coste humano de las
sanciones aplicadas: “Creo que fue una elección muy difícil, pero el
precio … creemos que el precio valió la pena”. (3)
También sabemos que en Cuba el bloqueo económico prolongado por
casi sesenta años, caso único en la historia universal, ha tenido un costo
exorbitante. Sólo entre abril del 2017 y marzo del 2018 éste se eleva a los
4.000 millones de dólares (4). Considerando la totalidad del período,
expertos independientes coinciden en señalar que el costo del bloqueo
asciende a un equivalente a dos Planes Marshall, pero en contra del país
caribeño. Actualmente, un solo día de bloqueo económico, es equivalente
al valor del tratamiento con insulina de un mes para toda la población
cubana afectada con Diabetes Mellitus que requiere insulina.
La política de implementar sanciones económicas, bloqueos financieros y
comerciales, sólo trae como consecuencia sufrimiento y muerte a la
población más vulnerable del país afectado. Es un arma ilegal y criminal,
utilizada para desestabilizar y hacer colapsar gobiernos, sea cual sea su
color político y prepara un clima de opinión, dentro del país y en el marco
internacional, para justificar golpes de estado.
Queremos destacar que, según la opinión de varios expertos en Derecho
Internacional, las sanciones económicas contra Venezuela, pueden ser
 
calificadas como crímenes de Lesa Humanidad. En efecto, los Estatutos
de Roma establecen que:
“A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por ‘crimen de lesa
humanidad’ cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como
parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y
con conocimiento de dicho ataque”.
El apartado k) del art. 7 de dichos Estatutos, también señala como
crímenes de lesa humanidad:
“Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente
grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la
salud mental o física”.
Este apartado K) señala claramente como ‘crimen de lesa humanidad’ las
palabras y actos consumados señalados por el ex Embajador Brownfield,
cuando dice que las sanciones a PDVSA producirán “un periodo de
sufrimiento de meses o quizás años” en la población venezolana.
Por tales motivos venimos a solicitarle, dada su investidura y la
responsabilidad de la oficina a su cargo, que haga valer el respeto a la
Carta de las Naciones Unidas y el ordenamiento jurídico internacional
pacientemente construido desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Al
mismo tiempo, impedir que en las relaciones entre los gobiernos se
adopten medidas, como las sanciones económicas, intencionalmente
destinadas a provocar crueles sufrimientos en la población para, de ese
modo, fomentar la rebelión contra sus autoridades. Así como también
evitar el saqueo de los recursos del pueblo venezolano y las explícitas
intenciones de una intervención militar disfrazada de ayuda humanitaria
que, como lo asegurara el Consejero de Seguridad Nacional John Bolton,
aspira a entregar a empresas petroleras de Estados Unidos la explotación
de los hidrocarburos venezolanos.
Por las consideraciones precedentes es que en momentos tan graves
como estos, en donde lo que está en juego es la paz y la seguridad de una
nación, es que acudimos a usted con la esperanza de que interponga la
alta autoridad de su cargo y la reconocida trayectoria de su persona para
exigir que se ponga fin a las acciones emprendidas por el gobierno de
Estados Unidos contra un estado miembro de la ONU, con el objetivo de
poder garantizar la paz, la vida y la felicidad de venezolanas y
venezolanos que en estos momentos viven profundamente consternados
por la alteración de su cotidianeidad y las amenazas que se ciernen sobre
su propia existencia.
 
La Red de Intelectuales y Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de
la Humanidad confía en que usted sabrá encaminar eficazmente nuestro
pedido.
 

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